Una nota de suicidio hecha canción

 

Carga con un palo-selfie en la maleta, hazte mil autofotos en lugares paradisíacos, elige la que haya salido mejor, publícala en las diecisiete redes sociales en las que estás inscrito, etiqueta la ubicación (cuanto más lejano y caro sea el lugar, tanto mejor, así darás más envidia) y a esperar los likes de turno.

Mientras, unas fotos en el restaurante de moda para mostrar el menú: hoy toca hamburguesa vegana (¿?) con tofu y semillas de chía. Sabe al pie de otro,  pero hace ver que estás a la última. Acompáñalas con unos hashtags interminables (#OMGeatingveggieissofun), que si no, no eres nadie. Y para completar, otra con la pareja, los dos enamoradísimos el uno del otro, aunque ya casi ni os habléis (#ConMiGordiAtope o #soluckytohavefoundyou suelen funcionar). Si las fotos reflejaran la realidad, se verían más cuernos que en un capítulo de ‘’Vikingos’’, pero esa es otra historia.

 

 

Todo esto es lo que se conoce como postureo: la necesidad de aparentar, en las redes sociales, que llevamos una vida de película, ideal y llena de éxitos. Que amamos lo que somos y lo que hacemos (ya saben: ‘’sueña tu vida, vive tu sueño’’ y toda esa bazofia). Que somos, en definitiva, los putos amos. Como antídoto a esta basura, les recomiendo una terapia de choque: escuchen a Nacho Vegas.

 

El cantautor asturiano, con su aura de sempiterno perdedor (de loser, para que me entiendan los hypsters) y su facilidad para hacer de una canción un medio con el que contar historias, nos canta la nota de despedida de un tipo que expresa sus fracasos en la vida, su desesperanza hacia el amor, hacia el mundo en general y el hombre en particular y su deseo de acabar de una vez con todo, que solo le faltaría que dios o quien fuera le jugara una broma pesada con el rollo de la vida eterna. Ahí os quedáis, dice. Una canción en la que se combinan la dureza del contenido y la apagada voz del cantante con una melodía sorprendentemente alegre, casi pegadiza. Una bofetada de realismo contra el buenrollismo imperante. Que la disfruten y si les da demasiado bajón, pues nada. Léanse algo de Jorge Bucay para levantar la autoestima y así copiar, de paso, algunas frasecitas para el Facebook.

 

Borja G. Anes

#revistacuentame

#cuentameunacancion

#cuentameNachoVegas