Cuando el restaurador de películas se convierte en detective

Hace unos años tuve la gran suerte de poder escuchar una conferencia impartida por D. Luciano Berriatúa acerca de la importancia de la restauración de las películas antiguas, que me hizo reflexionar y sacar unas conclusiones muy interesantes al respecto:

            Una película da muchas pistas de cómo se trabajaba en la época. Ejemplo de ello lo encontramos en 101 Dálmatas (1961) en la escena del accidente de tráfico grabado en un plano fijo y sacudiendo la cámara (se puede observar durante la sacudida el borde del papel). La versión restaurada de 2008 pintó el resto de la hoja, para que no se mostrara el borde; lo que pretendía ser un “arreglito” en realidad es acabar con la creatividad y la huella de cómo se trabajaba anteriormente. Toda esta destrucción es peligrosa porque se eliminan informaciones históricas de cómo se realizó la película, fundamentales para el restaurador y el rol que debe adoptar de investigador al más puro estilo Sherlock Holmes antes de iniciar una restauración.

            Este papel de detective permite al restaurador llegar a aproximarse incluso al pensamiento del director. Si observamos algunas películas, como es el caso de Fausto (1926) de Murnau, podemos vislumbrar que el rodaje se ha realizado con varias cámaras. El director aprovecha esta situación para realizar cambios y tantear otras posibilidades. El restaurador debe reflexionar el porqué de estos cambios, encontrando en ellos lemas que utilizan al cine como didáctica basada en la imagen. Es decir, las versiones realizadas por el director, debido a la grabación con varias cámaras a la vez, permiten una ocasión única de conocer el pensamiento de un director y contemplar cuáles eran las ideas que están detrás de la película.

 

 

            La existencia de varias versiones también abre otro frente: ¿cuál es la versión buena? Otro caso de estudio es el de Metrópolis (1927) en la que la versión disponible estaba recortada. Milagrosamente, apareció una película en Argentina con secuencias que no aparecen en el dvd; esto pudo ser debido a que un distribuidor argentino el día del estreno compró la copia antes de que se hicieran los cortes, por lo que se pone de manifiesto que, aparte de la versión americana y alemana, existía otra versión de exportación.

            Otra cuestión es el papel de la UNESCO, que dice que la versión restaurada es Patrimonio de la Humanidad, pero no el resto de versiones que no están incluidas en la restauración. Todo esto incumple el lema de que toda restauración debe ser reversible, ya que si se guarda un material manipulado y no se preserva el original, no es una operación reversible debido a que solo está protegido el negativo por el que se ha realizado la restauración digital. Además, otro de los problemas es que no sólo se salvaguarda una obra digitalizándola, porque desconocemos cuál va a ser la vida de estos nuevos materiales, los cuales van actualizándose progresivamente sacando al mercado instrumentos cada vez más novedosos. Todo ello pone de manifiesto la necesidad de una especialización y de mejoras técnicas en la restauración, siendo imprescindible un trabajo colaborador y multidisciplinar.

 

Electra

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