DETROIT (2017)

 

Directora: Kathryn Bigelow

Producción: USA. 143´

Género: Drama/ Hechos reales/ Racismo

 

Sinopsis: Película ambientada en los disturbios raciales originados en Detroit (Michigan, USA) en Julio de 1967, tras una redada en un bar nocturno sin licencia, frecuentado en su mayoría por afroamericanos. Ese fue el detonante de una de las mayores revueltas urbanas de los EE.UU…

Película que narra hechos que nos suenan porque de vez en cuando surgen conflictos raciales en USA (acordaros de los graves disturbios de Los Ángeles) y siempre hay violencia policial. La película nos retrotrae 50 años atrás, con una población afroamericana que pide derechos y una policía mayoritariamente blanca y con muchos racistas en sus filas (¿os suena de algo?). En Detroit hubo más de 40 muertos y más de 2.000 heridos y miles de detenidos. El gobernador del estado tuvo que avisar a la Guardia Nacional e instaurar el toque de queda. Y hubo francotiradores para crear más confusión. Y muchísimos saqueos.

Kathryn Bigelow (la primera mujer en ganar el Oscar a Mejor Dirección por “En tierra hostil” y directora de grandes películas como K-19, Le llaman Bohdi, El peso del agua, días extraños o la noche más oscura) nos relata una parte de esa revuelta: los hechos acaecidos en el Motel Algiers. Dirige con mano firme a un elenco de actores no muy conocidos o de primer nivel, que da mucha verosimilitud a la cinta. El montaje es muy bueno, intercalando imágenes de archivo en el momento preciso para explicar y entender el relato, sin caer en el documental. Te sumerge en la revuelta con el uso de la cámara en mano. Buena música de los años 60(mucha música Motown afroamericana). Claramente la directora busca nuestra indignación y rabia ante la catarata de malos tratos y represión de la policía. Pero el defecto que le veo es que es muy maniquea porque también hubo gente buena entre la policía y afroamericanos que no eran unos angelitos. Vamos, que no todo es blanco o negro, también hay grises.

 

 

Destaco por encima de todos a dos actores: John Boyega (actor británico de actualidad por las últimas películas de la saga Star Wars en el papel de Finn) y Will Poulter. El primero realiza una actuación muy convincente como guardia de seguridad que no quiere problemas y el segundo hace una caracterización soberbia como policía blanco y racista. Tan soberbia que da miedo su presencia en la pantalla. Y sobre todo en la escena del Motel Algiers, dónde sufrimos el pánico y el terror en el hall de ese motel, con una violencia gratuita in crescendo. Es terrorífica y explicativa de dónde puede llevar al ser humano “el abuso del poder”. Te queda una sensación de asco, rabia e impotencia ante lo que pasó y que la directora expresa con su cámara de forma perfecta, con un uso formidable de la luz y claroscuros (llegando al tenebrismo, primeros planos de los rostros aterrorizados, etc.) en ése “motel del terror”. Muy buena ambientación (vestuario, tiendas, coches, barrios afroamericanos, teatro, estudios de grabación musical de la época, bares, veteranos de Vietnam…) que te ayudan a sumergirte en esos convulsos años 60. Recibió el premio Satellite Awards 2017 a la mejor canción.

Película reivindicativa y combativa que no se me hizo larga o pesada pero que me dejó un poco con ganas de más. Sobre todo, en explicar más la revuelta, cogiendo el todo en vez de una parte. Llegas a pasar un mal rato en varias escenas por su crudeza (avisados quedáis). Te deja sin aliento en muchas partes, pero creo que es de obligado visionado, porque el racismo y la xenofobia siguen estando a la orden del día

 

Evaluación: RECOMENDABLE

 

Saludos. Agustín Meca Abad.

 

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